Silencio


Eres tan fría, como la lluvia que moja la noche,
tenue, como el viento del mar, brisa hechicera,
callada y fría, en tiempos de soledad,
como esa frio, que recorre mi cuerpo, miedo;
así en ese gran vacío, calla tu voz,
pronunciando la llegada hacia tu presencia,
como caminar en ese desierto, en soledad, sin prisa;
tu voz se congelo, en ese vacío inerte,
como esperando, una respuesta mía,
pues yo tendré que decir adiós, al tiempo y a la brisa,
porque debajo de mis ropas, no hallaras nada,
de lo que sepa a ti, y tus mentiras;
¿Por qué me miras?, si la lluvia encantada se aglomero,
sobre ti, pidiendo perdón, no lo sé…
Mas quebrado en el silencio, mas hundido en la soledad,
aun me envuelves sin remedio alguno;
mira que tuve mi espada, y no la quise encajar,
sobre tu pecho, y así poder vengar,
esa triste y sobrenatural ira, que me ha de quemar;
dueña del silencio, cambiaras con sutileza,
mi más bella frase, en un camino desierto,
allí, donde no haya nadie…
y te aseguro, que la sombra de aquel callejón oscuro,
consumirá la última gota derramada por ese delirio,
causante por tu soledad,
al final, en ese silencio profundo, morirás…


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