Sobre tu almohada


Susurro el tiempo, detallando cada imperfección en mi rostro,
cada dulce sonrisa dedicada a tu alma,
y la ultima huella que dejo el segundo lejano;
hoy duermes tranquila esperando, mí llegada hacia tu regazo,
y yo sobre tu almohada, soñando;
la calma del viento, me cuenta tu ilusión,
y aquí en medio del silencio, percibo tu aroma,
piel morena que excita, hasta lo más profundo de mi ser,
dueña del lucero eterno, que duermes angelada,
extiende tus alas al desierto que cruzo mi alma,
y enséñame el camino hacia tu dulce morada;
que bajo tu almohada, la ilusión es el alimento de mi espíritu,
la loca aventura del silencio, y la dulce sonrisa de tu mirada;
caigo adormecido por la rutina, el día a día del mañana,
la cumbre solitaria de la vida, y el torrente de la sociedad apagada,
que cubren mis senderos cerrados y la luz de mi alma,
y sobre tu almohada, los dulces labios que me embriagan,
que me sumergen, más allá de las montañas,
a ver tu rostro, mi dulce bella amada…

Las palabras destruyen los muros del silencio,
las vacías noches, sin tu presencia, bella morena,
sin tu piel sobre tu almohada, y bajo estas sabanas,
que endulzan la suavidad del amor, con el grito de esperanza,
y aclaran mis ojos de los peldaños, que nos embargan,
y en medio de tanta indiferencia, es tu calor quien me atrapa,
mas tu deseo de poseerme sobre tu almohada,
de dormir dentro del goce del alma, y de la piel dorada,
me hace creyente y amo del cielo, me entregan la brisa,
el prado verde y tu dulce mirada,
tras pensar en ti,
y en dormir sobre tu almohada,
donde la ilusión, produce calma…

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