El camino cerrado de dos marionetas

Cuando lo pienso, suena raro, pero cierto,
creo que un lienzo de mi cuarto, tiene vida;
si llueve esas lágrimas, bajo la orilla,
eres tú, la que me vendió la vida,
y recostado en el horizonte, sembré una semilla,
que duerme, sin pensar, en lo incierto de mis días;
cerré la página, pero tu voz aun no se ha ido,
tu cuerpo aun me llama, pero mi piel se desvanece,
pues tus ojos no me aclaran,
ni el cabello de mi almohada,
desmiente lo que tu boca proclama;
que inocentes se nos ve, cuando le pones precio a las cosas,
eres mujer que mata, pero que ganas,
porque el destino escribió, sobre mi pecho,
palabras desconocidas, pero ciertas,
que ni el viento y la luna, desconocen,
y yo tal vez ya no cante como ayer,
ya no escriba de mi pasado, ni relate tu historia,
pues hoy estoy cansado, de que me llamas,
tan solo para decirme, que soy un idiota,
porque nunca he colgado, ni mis fotos, ni mis botas…
Dime que puedes encontrar, aquí dentro de mi herida,
si la vida me ha enseñado, a darle el tiempo y la medida,
si creer en el pasado,
es creer en la función de marionetas,
porque nunca dije no a mi destino,
ni tampoco a ese amor, que a discretas,
me entregaban otras que decían que el camino,
es el dolor de mis tropiezos, mis caídas secretas,
pero escuche de una voz, que nunca en vida,
creí que supiera, tanto de mi piel,
como de aquella carretera, el camino cerrado de dos marionetas…