El mundo

Abro los ojos al amanecer y la criatura del cielo me recibe con amor,
la dulce avaricia y el placer llenan mi boca de palabras,
y las manos ásperas del destino me acarician sin remedio;
veo desde la cima la multitud proclamar y la lluvia mojar,
y es tan solo el comienzo, de un nuevo día en este mundo,
la sociedad de cobardes, toma el poder en las plazas,
el trueno estremecedor y aquellas lágrimas del ayer,
dicen del dolor y el sufrimiento de la gente,
del último pan terminado, por el ultimo bocado del hambriento,
y el sorbo de agua, por el sediento de amor,
¿Qué es de aquellos, que llenan sus bocas de tanta riqueza?,
solo pronuncian palabras incoherentes,
y se convierten en idiotas, en estúpida gente,
que miran con ironía, la realidad de la gente…
Mundo de ciegos, sordos, mudos y cojos,
de aquellos que dejaron la lucha, por el dolor,
aquellos que ven lo que desean ver,
de esos que no escuchan y destruyen lo real,
de la gente que no habla por temor,
gente reprimida por el poder, vil sociedad,
monedas que bailan, ante sus ojos de maldad, sin parar,
el poder y su maldita realidad, la tristeza de otoño,
el frio de invierno, la guerra sin final;
yo tan solo uno más en esta sociedad,
mundo perdido por la avaricia y la maldad,
ya no existe la caricia tierna, ni el beso amoroso,
el abrazo fraterno y la amistad, solo frio y dinero,
solo un trago amargo, tan duro, pero tan real,
una mirada de autoridad y no la dulce llama fugas,
son como palabras frías, como tu mirada frente a la mía;
los valientes se acobardaron, ante el sueño muerto,
y es tan solo la muerte, la compañera en tu andar,
los dioses de la realidad, la cruel verdad…
Es que el mundo se obscureció, ya no ve renacer el sol,
ya no escucha a su corazón, se apago el amor,
y Dios mira con ternura a sus hijos caídos,
y les habla al oído, pidiendo un poquito amor,
un pan para comer, una vida mejor, una monedita para vivir,
y el mundo no lo ve, no lo oye, no lo mira,
tan solo continúa en el trajinar de esta maldita vida,
y yo tan solo miro todo pasar, sin hacer nada,
cierro los ojos ante esta vil realidad, llamado mundo;
con tristeza en los ojos, derramo lágrimas de impotencia,
y es cuando me quedo mundo, y me abalanzo ante tu amor,
destino de mi cuerpo y corazón, llanto y clamor,
y escribo en el libro de mi vida, la canción del corazón,
la llama de aquellos, quienes creen aun en el amor,
que viven atemorizados por la realidad, angustiados en su dolor…