Disocid

Se disperso en mi mente, la llama del clamor viviente,
en mi alma se cerraba, la dulce herida, la tierna pasión.
y sobre mi espacio terminal, yacía el inmortal delirio, mi delirante corazón;
tu debajo del viento te ocultaste, y en mi boca el cruel tormento de la realidad,
bajo el sombrero de mi respiración, el clamor era aun más grande,
la lluvia tormentosa, la vida palpitante y sobre mi aquella sociedad aberrante…
quiero dormir tranquilo bajo aquel sol radiante, pero vuelve a mí el dolor,
la yaga aun abierta esta, y la pasión desembarco la realidad viviente,
la desolación batiente y la soledad fulminante, muere en mí otra vez la razón,
quiero huir, pero ya es tarde, el sol acabo con mis sueños y mi vida se hundió en el desierto,
pero a lo lejos de mi realidad, una luz brillante abrió paso a mi última esperanza,
era Dios, aquella luz flamante, era Dios quien me rescataba de aquella desesperación,
de mi dulce y triste realidad, de la sociedad aberrante…